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DIOS, EL DEMONIO.....Y AZNAR
Muere José María Aznar y Dios y el Diablo se pelean porque ninguno de
los dos quiere tenerlo a su lado por el resto de la Eternidad o, por lo menos,
hasta el Día del Juicio Final.
En vista de que ninguno cede y que no hay acuerdo entre ellos, deciden recurrir
a una comisión de mediadores compuesta por las mejores almas del Purgatorio las
cuales, después de arduas deliberaciones, dictaminan una propuesta de
aceptación obligatoria: que alterne un mes en el Cielo y otro en el Infierno.
El primer mes José María Aznar va al cielo y al poco tiempo Dios no sabe qué
hacer con él ya que lo vuelve loco con las ideas que tiene para modernizar el
Cielo.
El pepero se mete en todo, privatiza los elementos de la Oración y Liturgia,
disuelve el sistema de Seguridad Social de los Ángeles, subasta las nubes para
que se las queden sus amiguetes, regala un sistema de televisión digital vía
satélite y dos cadenas de radio y televisión -que pertenecían al cielo- al
infierno, nombra Arcángeles a raudales, envía un proyecto de Ley a los
apóstoles para reformar los diez mandamientos y darle stock options del Cielo a
Lucifer, le interviene las comunicaciones a los Santos, cambia las cerraduras de
las
puertas de San Pedro para que no entren en el cielo moros, negros, judíos,
nacionalistas vascos o catalanes y acusa de irresponsable a cualquiera que no
comulgue con su idea de un Paraíso globalizado, neo liberal, uno, grande y
libre.
En el cielo todo es privatizado y José Mari se encarga personalmente de dirigir
el Coro del Paraíso para que a diario y a todas horas, se desgañiten cantando
la obra póstuma del tahúr Villalonga, "El Cielo va bien". Las almas
que están en el Cielo no saben qué hacer con él y Dios no ve la hora que se
cumpla el día 30 para que se largue al infierno.
Cuando Aznar hace las maletas y se va rumbo al infierno, Dios respira aliviado,
pero al acercarse el día 20 comienza a sufrir nuevamente pensando que en 10
días tiene que volver a verlo. Sin embargo llega el primer día del siguiente
mes y Aznar no aparece. Llega el quinto día y Aznar sigue sin dar señales de
vida. Primero Dios estaba feliz pero... luego se queda pensando que acaso se
haya quedado más tiempo en el infierno y después pueda tocarle tenerlo dos
meses seguidos en el Paraíso. Con solo pensarlo se desespera y Dios decide
llamar por teléfono al infierno para preguntarle al diablo qué es lo que
ocurre.
Ring... ring... ring... y contesta un diablo recepcionista:
- Génova, buenos días...
Y Dios pregunta...
- Es el Infierno ?
- Ah... sí, sí. En que puedo servirle ?
- Por favor, quiero hablar con el demonio?
- Cual de los dos? -contesta el recepcionista - ¿el colorado
con cuernos o el bigotudo hijoputa?
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